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Fase de Planeación

El Programa de Educación Inicial no Escolarizada establece claramente las actividades que debemos desarrollar en cada una de las fases. A la cadena operativa nos corresponde determinar el cómo y cuándo las haremos, quién las hará y qué requerimos para su realización, con lo que evitaremos improvisaciones y por lo tanto haremos mejor nuestro trabajo. Es decir, tenemos que planear.


La planeación es una acción transversal porque se realiza en todas las fases del Programa y permite:

• Evitar improvisaciones y establecer de manera organizada los procedimientos
y los medios que son necesarios para alcanzar un fin.

• Reconocer las fortalezas y áreas de oportunidad en los agentes educativos
y en la operación en el Programa.

• Plantear y asumir retos.

• Aprovechar las mejores circunstancias para alcanzar el propósito deseado.

• Visualizar de manera integral todas las acciones del Programa.

• Determinar objetivos y metas por lograr.

• Atender las fortalezas y áreas de oportunidad registradas en el diagnóstico y el autodiagnóstico.

• Plantear la estrategia de cómo desarrollar o fortalecer las competencias, tanto en espacios como en acciones de formación.

• Establecer condiciones de ejecución, así como de las temporalidad de las acciones.

• Determinar aspectos importantes de seguimiento, asesoría y evaluación.

• Prever acciones formativas complementarias que no están señaladas en la metodología del Programa, buscando fortalecer su operación. (“Sólo hago lo que está escrito”. ¿Dónde dice lo que debo hacer?)

La planeación es un proceso que va de la mano de su ejecución, por lo que debe haber coherencia y pertinencia en su planteamiento, con el fin de dar cumplimiento
a los objetivos de la mejor manera posible. Sin embargo requiere un seguimiento a sus estrategias, lo que significa que pueda ser revisada oportunamente para ser enriquecida o modificada si es el caso. Asimismo está la posibilidad de poder planear aquellas acciones que no fueron consideradas desde el inicio del ciclo y que fortalecen el avance de operación del Programa. Por último, la evaluación permanente permitirá obtener información objetiva para valorar si las acciones planeadas fueron las adecuadas, así como la manera de ejecutarlas.

En el Programa se planea para lograr que las acciones realizadas por los agentes
educativos impacten en el logro de la misión, la visión y los objetivos del Programa,
de modo que se articulen las acciones, se optimicen los recursos y no se dispersen
los esfuerzos.

Por esta razón, desde el inicio del ciclo operativo se debe elaborar un plan de trabajo que permita organizar previamente todas las actividades que realizaremos a nivel de módulo, de zona y estado; por ejemplo, cada módulo deberá desarrollar un plan de trabajo que responda a las necesidades de las localidades atendidas y a las actividades que plantea el modelo del Programa para cada una de las fases. Cada zona contará con los planes de trabajo de los módulos que la integran. Lo anterior será el insumo para que el coordinador de zona diseñe su propia planeación para dar seguimiento al plan de trabajo de cada uno de los módulos de la región a su cargo.

El coordinador entrega a la UCEI los planes de trabajo por módulo y el de zona. La ucei, con base en todos ellos, elabora un plan de trabajo estatal.

Para planear las acciones del nuevo ciclo hay que tener presente lo que se planeó y se realizó en el ciclo anterior, así como valorar los resultados alcanzados; considerar las nuevas necesidades por atender, partiendo tanto del diagnóstico comunitario que caracteriza las condiciones de vida de los niños y sus familias, como de los resultados del autodiagnóstico, que permiten identificar el conocer y el sentir de la comunidad acerca de su participación en el desarrollo infantil y el bienestar familiar. Todo ello considerando también las funciones determinadas en el Programa.

En las comunidades que ya operan, otros insumos útiles son los planes de trabajo, los informes y evaluación de ciclos anteriores. Con ello será posible aplicar un plan que oriente la operación de cada fase, así como del Programa en su conjunto.

• La planeación que proponemos debe estar basada en los objetivos, metas y acciones del propio Programa y en lo que los promotores educativos desean lograr en sus comunidades para satisfacer las necesidades que a su consideración son más apremiantes de atender.

• En el plan de trabajo por módulo los promotores educativos participan directamente
de este proceso, no solamente con sus aportaciones para el diseño, sino también a través del desarrollo de las planeaciones para las sesiones con familias y las actividades que programe para el resto de las fases.

¿Cómo hacer los planes de trabajo por módulo?

• El supervisor de módulo convoca y coordina una reunión con el equipo de promotores, para la elaboración del plan de trabajo (entre agosto y septiembre).
• Previamente se sugiere retomar los resultados de la evaluación del ciclo anterior por comunidad, para lo cual se deben revisar los instrumentos de seguimiento y evaluación que documentan la práctica del promotor educativo como son el “Cuadernillo para la planeación y evaluación de sesiones con padres, madres, cuidadores y niños de cero a cuatro años” y el “Instrumento de planeación, seguimiento y evaluación de competencias”, los resultados de los eventos de formación, en particular la evaluación final del trabajo con padres y cuidadores y la evaluación final, las observaciones en campo al recorrer la comunidad, al interactuar con padres y cuidadores y toda aquella información que permita enriquecer y retroalimentar el diagnóstico.

• Cada promotor comparte brevemente los resultados que obtuvo en el ciclo anterior (en el caso de que hayan trabajado para el Programa), y para los de reciente ingreso los resultados del diagnóstico y autodiagnóstico, con la finalidad de que todo el módulo comparta y asuma los retos y problemáticas comunes. Para este ejercicio se
sugiere utilizar técnicas que propicien el trabajo en equipo.

Con el fin de dar continuidad al proceso anterior se propone una secuencia de actividades que deberán realizar los equipos de módulo:

• Revisar y complementar las acciones normativas del Programa que aparecen en el cuadro de acciones normativas de operación del mismo.

• Presentar dichas acciones y solicitar propuestas a los promotores educativos para incluir otras que no hayan sido consideradas, pero que ameritan ser analizadas de manera puntual.

• Solicitar que de manera individual analicen estas acciones, utilizando para esto los insumos con los que cuenta y que valoren si ya son una fortaleza o un área de oportunidad en su comunidad. Se consideran “fortalezas” aquellas acciones que ya maneja el agente educativo, que ha realizado con éxito y representan logros en la operación del Programa; en cuanto a las “áreas de oportunidad”, se le llama así a las
acciones que se realizan con dificultad o aún no se realizan por la presencia de ciertos obstáculos que no dependen del agente educativo y que representan retos por emprender.

• Organizar al grupo para que de manera colectiva interpreten los resultados de su análisis, centrando su atención en las áreas de oportunidad y las prioricen de acuerdo a la urgencia de atención.

• Una vez que se han identificado las áreas de oportunidad en la operación del Programa, se procede al planteamiento de los objetivos que se pretenden alcanzar para atender estas áreas.

Presentamos las acciones normativas de operación del Programa para realizar el
autodiagnóstico. Se pueden enriquecer de acuerdo a tu propia experiencia y la de
los participantes en este ejercicio. (véase Anexo A).

• Una vez que se ha terminado de analizar y contestar el instrumento de las fases, cada participante selecciona las áreas de oportunidad que considere prioritarias de atender y lo comparte con el resto del equipo. Entre todos, organizan un listado de los aspectos que a nivel de módulo se proponen atender.

• Con base en lo que el grupo haya determinado como aspectos más importantes por atender durante el ciclo, se plantea el objetivo y se diseñan las actividades que se realizarán como parte del plan de trabajo.

¿Qué es un objetivo?

Un objetivo es el punto hacia donde dirigimos las acciones y nuestros esfuerzos, pues en él planteamos lo que pretendemos lograr en la operación del Programa o en
un proceso de formación. El objetivo incluye las conductas (pueden ser observables o no) que se espera de los participantes durante y al término del proceso que se ha planeado, el contenido o temática que le da sentido a las acciones que se van a realizar, además de las condiciones en que esto sucederá, dentro de un tiempo definido.

Al llevar a cabo la planeación se debe proponer un objetivo general, claro y preciso
que resuma los aspectos identificados como áreas de oportunidad y posteriormente
definir objetivos específicos por fase, que lleven al diseño de acciones más
concretas para cada una de ellas.

Para la redacción de un objetivo se sugiere los siguientes elementos:


Elementos Ejemplo
Plantear la conducta por lograr. Se inicia con un verbo en infinitivo Identificar
Señalar el contenido que se va a abordar las estrategias didácticas
La condición por observar implementadas en las sesiones de introducción
Delimitar el tiempo durante los primeros meses del ciclo operativo
Justificar el para qué con el fin de seleccionar las que promueven de mejor manera la participación de los padres y cuidadores

 

El objetivo quedaría así:

Identificar las estrategias didácticas implementadas en las sesiones de introducción durante los primeros meses del ciclo operativo, con el fin de seleccionar las que mejor promueven la participación de los padres y cuidadores.

A continuación, como parte del procedimiento para diseñar el plan de trabajo de módulo, hay que dar respuesta al aspecto o aspectos elegidos en las fases que correspondan, determinando una serie de elementos que aparecen enunciados a
partir de la quinta columna del cuadro de la página siguiente.

En este momento de la planeación ya se han revisado las acciones de cada fase, se han identificado las fortalezas y áreas de oportunidad y se han establecido los objetivos que orientarán las acciones individuales y colectivas del equipo de módulo. Lo que sigue es el diseño de las actividades que se van a llevar a cabo para lograr dichos objetivos, con lo cual se responde a la pregunta ¿qué vamos a hacer?, tomando en cuenta la pertinencia y la correlación entre ellas.

Por ejemplo, si se identificó que no se hicieron adecuadamente las reuniones de autodiagnóstico porque no incluyeron ciclos de aprendizaje, entonces una actividad
por planear sería que las reuniones de este tipo incluyan actividades para la reflexión, para compartir ideas y para poner en práctica. Las actividades deben organizarse de modo que tengan una secuencia, para que puedan relacionarse y contribuir al logro del objetivo propuesto en la planeación.

Después de señalar lo que vamos a hacer, se plantean las estrategias en las que se describirá cómo o a través de qué se va a hacer. Lo importante es que estas acciones
permitan la participación de todos los integrantes del equipo del módulo.

Acciones normativas del Programa
Fortalezas Áreas de oportunidad Objetivos ¿Qué vamos a hacer?
¿Cómo queremos hacerlo? Responsable ¿Quiénes son corresponsables?
¿Qué insumos? Tiempos
                   
                   
                   

También se debe decidir, entre todos, quién o quiénes de los agentes educativos u otras personas tendrán la responsabilidad de que las actividades se realicen en tiempo y forma. Para esto, hay que tomar en cuenta en qué son competentes los integrantes del equipo y asignar las tareas con base en ello.
Por otra parte, hay que identificar a las personas o instituciones que pueden apoyar
en las actividades planeadas de modo que se generen vínculos con otras instancias
y se aprovechen los recursos con los que cuenten, es decir, generar corresponsabilidad.
Se requiere también tener claro cuáles son los recursos humanos, materiales y
técnicos que se van a requerir, de tal manera que con anticipación se pueda contar
con ellos o gestionar aquellos con los que no se cuente.
Finalmente se debe elaborar un cronograma de actividades que permita programar
en el corto, mediano y largo plazos; es decir, se puede planear para todo el ciclo,
por trimestres o mensualmente.
El cuadro anterior es una propuesta que podrás ajustar a tus necesidades formativas
por atender, recordando que también representa un insumo para organizar y orientar las acciones del módulo. Posteriormente y una vez concluidos los planes por módulo, los coordinadores de zona elaborarán su propio plan basados en los de cada módulo, ya que así podrán dar seguimiento a las acciones planeadas.
Se sugiere utilizar el mismo instrumento trabajado por módulo y la realización de
una reunión de trabajo con los supervisores, y aplicar un procedimiento similar al
que se describió anteriormente.
Cada Unidad Estatal, a su vez, desarrollará un plan de trabajo en el que a partir
del objetivo general del Programa y de los planes de trabajo de cada una de las zonas construyan su propio propósito por lograr durante el ciclo. Asimismo será fortalecido con las necesidades formativas identificadas directamente en las zonas, módulos y comunidades durante las visitas de asesoría y seguimiento.
Un plan de trabajo no es sólo un calendario de actividades; describe procesos de manera integral, especificando alcances y productos concretos por obtener y para su valoración es determinante el seguimiento y evaluación que les des.

Planeación de las sesiones
El promotor educativo planea las sesiones con las familias en el instrumento correspondiente, con la finalidad de organizar previamente su trabajo frente al grupo. Para la planeación de las sesiones se sugiere sea utilizado el cuadernillo o tu cuaderno; procura que no sean hojas sueltas.
La estructura curricular del Programa contempla treinta y ocho sesiones distribuidas
como siguen:
• Integración grupal (tres sesiones).
• Sesiones de desarrollo de competencias (dos sesiones, una de introducción
y una de aplicación y planeación hasta un total de veintiséis).
• Sesiones para la construcción de materiales (cuatro sesiones).
• Sesiones de evaluación y seguimiento de competencias (cuatro sesiones).
• Sesión de evaluación final (una sesión).
Es probable que a lo largo del ciclo no logres desarrollar todas las sesiones planteadas o bien que sea necesario unir las sesiones de introducción con la de aplicación y planeación. Esto dependerá de cómo te organices con el grupo para las reuniones. Puedes reforzar un módulo de sesiones de un mismo subámbito, si a tu consideración y la del grupo las competencias no han sido suficientemente estimuladas. Lo más importante es el desarrollo de competencias en padres, cuidadores y niños, y no el número de sesiones; sin embargo, es recomendable que
por lo menos se cumplan treinta y dos sesiones.
Dadas las características del Eje Cuidado y Protección Infantil 1, se recomienda que éste se aborde de manera transversal durante todo el ciclo operativo del Programa,
con la finalidad de atender de manera permanente las condiciones de salud, alimentación, higiene y protección de los niños, necesarias para el desarrollo de sus
competencias personales y sociales. Es recomendable iniciar las sesiones con cualquiera de los subámbitos de los ejes que atienden necesidades básicas de desarrollo a partir de los resultados del diagnóstico de competencias de las familias.
Para el desarrollo de competencias, de acuerdo con los ejes curriculares se puede realizar un módulo de dos sesiones por cada subámbito (un módulo se forma de: una sesión de introducción y otra de aplicación y planeación):
1. Sesión de introducción: Compartiendo nuestras ideas.
2. Sesión de aplicación y planeación: Haciendo cambios.
Al inicio o al final de cada eje curricular se puede llevar a cabo la sesión de construcción de materiales o bien integrar la construcción de materiales en otro tipo de sesión. Estos materiales pueden ser juguetes o cualquier otro que fomente interacciones niño-niño, adulto-niño y adulto-adulto, y ue estimulen las competencias de adultos  niños.
Es conveniente que se planeen las ctividades y materiales considerando l ciclo de aprendizaje. Con la finalidad de conocer el avance en as competencias de los participantes y reorientar as acciones, es necesario realizar na sesión de evaluación y seguimiento de competencias. Se sugiere llevarla a cabo e manera periódica tomando en cuenta el itmo en el desarrollo de competencias, en l entendido de que hay grupos que avanzan ás rápido que otros. Al final del ciclo operativo será necesario dedicar una sesión para la evaluación final del trabajo con familias.

 

Sugerencias para la planeación de sesiones

Al planear una sesión, selecciona los subámbitos de acuerdo a los rangos de edad
de los niños que asisten al grupo. Por ejemplo:
Si en tu grupo la mayoría de los niños tienen más de dos años, ubícalos en los
subámbitos correspondientes para trabajar.
Puedes decidir que del eje Lenguaje y comunicación es posible abordar con ellos
el subámbito de comunicación a través de palabras, frases, oraciones y números y
con los menores de dos años, puedes seleccionar el subámbito de gestos, sonidos
y movimientos.
También cabe la posibilidad de planear tomando en cuenta competencias y subámbitos de distintos ejes. En la fase de sesiones con familias encontrarás
puntualmente la descripción de cómo planear la sesión.

Planeación de los eventos formativos
Con base en los lineamientos establecidos en el Plan formativo, cada evento tiene
objetivos y una metodología propuesta para desarrollarlos, así como diferentes responsables que deben involucrarse en el proceso. Es importante que consideres un
tiempo para planear y otro para evaluar dichos eventos.

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