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Fase Autodiagnóstico

Fase de diagnóstico y autodiagnóstico

Con el propósito de tener información clara, objetiva y precisa que permita la toma de decisiones informadas de los agentes educativos para atender las necesidades formativas de los cuidadores, madres de familia, niños y comunidad y sobre todo tener un impacto positivo en las prácticas de crianza, es necesario contar con un diagnóstico y un autodiagnóstico comunitario que sustente la planeación de objetivos, estrategias, acciones y actividades por desarrollar en cada una de las fases de la metodología de trabajo.
A los agentes educativos les resultará útil identificar las características de la localidad y formas de vida de las familias que impactan en el desarrollo integral de los niños de cero a cuatro años.
Por lo tanto, se debe tener claridad en la recuperación de información; cómo, para qué y cuándo se va a utilizar, con la intención de fundamentar la labor educativa en
las sesiones y comunidad. Al inicio del ciclo será necesario:
• Realizar un recorrido en la comunidad donde se establecerá el servicio y obtener información del contexto que será útil para planear la reunión de autodiagnóstico así como para integrar el grupo.
• Revisar los datos del sector salud para verificar si en la localidad hay mujeres embarazadas con posibilidades de incorporarse al grupo.
• Revisar y tener en cuenta los datos recabados en la cédula comunitaria.
• Retomar los resultados de la reunión de autodiagnóstico.
• Realizar un primer diagnóstico de las competencias de los adultos participantes que será el insumo para enriquecer las sesiones.
Para tener una idea más clara de cómo recabar información que sea útil para el trabajo posterior en las sesiones y ayude a organizar las actividades durante el ciclo,
a continuación se describen los elementos esenciales que se deben tener presentes
en la realización del diagnóstico y autodiagnóstico.

Diagnóstico
Se entiende como el proceso mediante el cual se especifican las características del contexto, las interacciones de las personas y la existencia de problemas o situaciones susceptibles de modificar cuyo resultado facilita la toma de decisiones para intervenir.
El conocimiento de la cultura, economía, saberes locales y regionales permitirá, a su vez, comprender la repercusión de los acontecimientos que impactan en el ámbito
educativo y las prácticas de crianza.
No se parte de una idea preconcebida de un problema, sino de la observación participante para detectar los problemas que afectan el campo de los intereses de las
personas de la comunidad. Para intervenir en un problema es imprescindible tener un conocimiento de las situaciones comunitarias, familiares e individuales.
Lo anterior implica tener a inicio del ciclo un panorama general de lo que ocurre a los cuidadores, madres de familia, niños y miembros de la localidad con respecto a sus prácticas de crianza y cuidado a la niñez desde una postura externa en donde el que realiza el diagnóstico, interpreta y determina las necesidades formativas que posteriormente atenderá las sesiones; es importante tener presente que el diagnóstico inicial permite un primer acercamiento a lo que después se hará de manera permanente (autodiagnóstico). El diagnóstico debe realizarse en el periodo agosto-septiembre con el propósito de recabar a tiempo la información para las primeras sesiones de integración grupal que se realizarán en el mes de octubre.

Para recuperar la información del diagnóstico, se propone:


1. Recopilación y selección de información.
La recuperación de información implica contar con instrumentos debidamente requisitados y tener claridad en lo que se quiere obtener.
• Revisión de los datos de la cédula comunitaria.
• Revisar anotaciones realizadas de la población en general: registro de observación, diario de campo, entrevistas con personas o familias, encuestas y censos.
• Registro de actuaciones del adulto y del niño ante diversas situaciones (visitas domiciliarias).
• Resultados de la evaluación final del trabajo con padres. Una vez agrupado todo lo anterior, valora todo aquello que refleje fortalezas y áreas de mejora.


2. Interpretación y valoración de los resultados:
revisar la estructura curricular para tener un acercamiento más real a las necesidades de los cuidadores, madres de familia, niños y miembros de la localidad.
Recordar que en esta parte se están interpretando los problemas de la comunidad o las dificultades del “otro” a partir de la observación del agente educativo.


3. Toma de decisiones: con los resultados obtenidos tenemos la primera impresión de lo que ocurre con las familias, a partir de lo cual es importante establecer un plan
de actividades que facilite a los cuidadores, madres de familia, niños y miembros de la localidad conocer, reforzar y estimular sus aprendizajes. Además, nos permitirá disponer de puntos de referencia consecutivos que pueden ser utilizados al inicio de las sesiones.
En el inicio de ciclo, la cadena operativa interpreta y determina las necesidades formativas orientadas a la atención del grupo de cuidadores, madres de familia, niños y comunidad.

¿Cómo determinamos la comunidad por atender?

Dentro del proceso de focalización, la Unidad Estatal entrega a los coordinadores de zona las propuestas de comunidades que puedan integrar los módulos, con base en datos obtenidos de información estadística y geográfica, procurando que respondan a los criterios establecidos por el Conafe para implementar el Programa, y que son:
• Localidades dentro de los 101 municipios con menor índice de desarrollo humano y los municipios identificados omo prioritarios por el gobierno estatal y federal que cuenten con población demandante del servicio de Educación
Inicial.
• Localidades de muy alta y alta marginalidad que cuenten con servicios activos de preescolar de cualquier modalidad.
• Localidades de muy alta y alta marginalidad que cuenten con mayor población demandante del servicio de educación inicial.
El coordinador de zona y los supervisores de módulo visitan las comunidades susceptibles de ser atendidas, y validan la información proporcionada por la Unidad Estatal con la finalidad de integrar la cédula comunitaria e institucional (véase Anexo
B). Se recomienda verificar que los servicios educativos se encuentren vigentes en
la comunidad.
Otra acción de la focalización es la de seleccionar al promotor educativo, con base en los criterios establecidos en este apartado.
Para integrar los módulos deben considerarse las distancias entre cada localidad, procurando que permitan la asesoría y el acompañamiento a los promotores educativos.
Con la finalidad de dar continuidad a las acciones del Programa, las localidades que se atiendan deben permitir —de acuerdo a la demanda poblacional objetivo—, ser atendidas permanentemente hasta cubrir la atención educativa de los padres de familia y cuidadores demandantes; de ser el caso, éstas serán analizadas considerando lo alcanzado en términos cuantitativos y cualitativos en cada localidad atendida, para lo cual deben ser tomados en cuenta los siguientes aspectos:
• Población infantil demandante, suficiente número de padres y cuidadores de niños de cero a cuatro años de edad.
• Mujeres embarazadas.
• Respuesta positiva al Programa (promedio superior a 70% de asistencia de los padres y cuidadores al grupo, durante el ciclo).
• El grupo de madres de familia que repite el ciclo está consolidado porque encuentra y genera respuestas a sus necesidades y al mejoramiento de sus prácticas de crianza.
Considerar además:
• El análisis positivo del grupo con respecto a los planes de mejora y las competencias desarrolladas en el grupo.
• El interés de la comunidad por el Programa.
• La facilidad para desarrollar actividades comunitarias en favor de los niños.
• El interés de las autoridades.
Este análisis debe realizarse con los resultados del evento de evaluación del ciclo que se efectúa con los promotores educativos, supervisores de módulo y coordinadores de zona, y con los datos que se presentan en la última actualización del padrón de beneficiarios (entregado al cierre del ciclo), lo que permitirá a la Unidad Estatal plantear la confirmación de la continuidad o del cambio de alguna localidad.
Una vez seleccionadas o confirmadas las comunidades y levantadas las cédulas correspondientes, el coordinador de zona con sus supervisores integra las cédulas en el formato proporcionado por la Unidad Estatal; ambos insumos deberán entregarse
al área de planeación.

Selección del promotor educativo
El promotor educativo es la persona más importante para el Programa porque enlaza la operación del mismo con la realidad comunitaria.
Por ello su selección debe ser un proceso transparente, responsable y que considere las características del Programa. A continuación sugerimos algunos aspectos que se deben considerar en el momento de hacer la selección:
• Es deseable que el promotor educativo viva y sea de la comunidad, ya que este aspecto posibilita un mayor acercamiento con las familias.
• El supervisor de módulo sostendrá entrevistas con los posibles candidatos a promotor educativo para elegir al que cubra el perfil establecido y les dará a conocer las responsabilidades y compromisos que adquiere al aceptar participar en el Programa.
• Convocar a la comunidad para elegir a la persona idónea y así contar con varios candidatos teniendo una posibilidad más amplia de elección del promotor educativo.
• Es necesario que el supervisor reafirme con el grupo de adultos la trayectoria del promotor que continúa proporcionando el servicio de un ciclo a otro.
• Si por situaciones personales el promotor ya no puede continuar con su labor educativa, es recomendable que el nuevo integrante sea seleccionado del grupo atendido, considerando que ya se cuenta con la confianza y el apoyo de los adultos, lo cual será vital para la realización de las actividades posteriores en sesiones.
El promotor educativo seleccionado debe tener presente lo siguiente:
• No debe promover acciones de carácter político y religioso en los espacios del Programa.
• Deberá presentar copia de su acta de nacimiento, curp, identificación oficial con fotografía, constancia del último grado de estudios, firmar un convenio de colaboración y recibir la credencial que lo identifica.
• Proporcionar a la Unidad Estatal los datos personales que le sean requeridos y que lo acreditan como un agente educativo del Conafe.
• El supervisor de módulo deberá presentar al promotor ante las autoridades, líderes y organismos sociales o comunitarios.
El supervisor de módulo entrega al coordinador de zona los registros y la documentación correspondiente de cada promotor, para que integre el expediente de la cadena operativa, el cual, junto con los documentos que lo avalan, será enviado a la Unidad Estatal.
Una vez seleccionadas las comunidades que atenderemos, el supervisor de módulo junto con el promotor educativo organizan y convocan a una reunión con la finalidad de realizar el autodiagnóstico de la comunidad y tener un acercamiento con padres y cuidadores de niños de cero a cuatro años de edad.
Los coordinadores de zona dan seguimiento a las reuniones de autodiagnóstico en algunas localidades, ya que serán los responsables de sistematizar los resultados
obtenidos en esta reunión.

El autodiagnóstico
Entendemos por autodiagnóstico al proceso permanente, en el que participan activamente las personas que serán parte del grupo y los integrantes de la comunidad. En este momento se establece una relación igualitaria entre el Programa y la comunidad. En el caso de la comunidad serán representantes institucionales, líderes comunitarios y familias de los niños de cero a cuatro años de edad (posibles participantes en las sesiones) dando pauta a las primeras manifestaciones de la participación comunitaria.
El autodiagnóstico permite una mirada a la realidad de las comunidades desde sus propios habitantes, lo que facilita la implementación del Programa.

Características del autodiagnóstico:
Permanente. Toma el carácter de permanente porque está en constante revisión de la práctica educativa y de crianza que permiten a los involucrados tomar decisiones para el fortalecimiento de sus competencias. Por ejemplo, cuando el adulto en sesión reflexiona sobre sus prácticas de crianza, revisa las competencias que necesita fortalecer, elabora su plan de mejora, aplica lo “aprendido” en sesión y en casa, valora sus logros y reorienta su plan.
O cuando la cadena operativa revisa los resultados de su autoevaluación, diseña y
aplica su plan de mejora identificando las competencias que requiere fortalecer y valora los resultados para reforzarlo.
• Se hace presente en las sesiones y talleres, en reuniones de autodiagnóstico y de trabajo; en redes de apoyo; en asesoría personalizada a la cadena operativa y en reuniones colegiadas.
• Propicia que los involucrados reconozcan sus fortalezas y áreas de oportunidad a partir de la reflexión individual y grupal. Cuando una persona asesora o ayuda a otra a valorar sus avances, le hace ver sus fortalezas para enriquecer su plan de mejora o bien, cuando un grupo de personas valora sus avances y replantea acciones.
• Participan activamente cuidadores, madres de familia, niños y todos aquellos agentes educativos involucrados en la crianza de los niños.
• Lleva a las personas a comprometerse con sus propias acciones.
El carácter comunitario del Programa hace necesaria la realización de un autodiagnóstico que caracterice las condiciones comunitarias de vida de los niños y sus familias, así como el conocer y el sentir de la comunidad acerca de su participación en el desarrollo infantil y el bienestar familiar.
Además, el autodiagnóstico:
• Genera lazos de confianza entre las personas.
• Permite el reconocimiento de las organizaciones sociales e instituciones que intervienen en la comunidad y el establecimiento de alianzas necesarias para el objetivo del Programa.
• Genera disposición de la comunidad, grupos o individuos para el proceso
educativo.
• Genera el poder de convocatoria y animación para la realización del Programa, base necesaria para la integración de una comunidad educativa.
• Permite tener un primer diagnóstico de las prácticas de crianza y convivencia de los integrantes de la comunidad.
• Devuelve resultados a la localidad.
• Propicia la identidad y el reconocimiento del Programa en la localidad.

Reuniones de autodiagnóstico

Las cuatro reuniones de autodiagnóstico tienen relación entre sí y con las sesiones; en la primera se da a conocer el Programa, en la segunda se informa de la conformación del grupo, en la tercera se comparten logros y avances, y en la última se presentan resultados.
La cuarta reunión está programada al finalizar las sesiones y el ciclo operativo y los resultados de ésta serán utilizados para organizar, preparar y planear la primera reunión de autodiagnóstico del siguiente ciclo.
Para realizar la conexión de la cuarta reunión con la primera, debes tener presente los productos por obtener:
• Captación de nuevos cuidadores con niños de cero a cuatro años y mujeres embarazadas.
• Atraer el interés de los miembros de la localidad hacia el cuidado de los niños.
• Motivar a las autoridades a proporcionar los apoyos necesarios para la atención a la niñez.
• Proyectar líneas de acción con el grupo y la comunidad para realizar actividades en los meses de junio, julio, agosto y septiembre, en los que no están establecidas las sesiones.
• Comunicar los logros, avances, objetivos y formas de trabajo de las sesiones.
• Comunicar los objetivos y el enfoque del Programa de Educación Inicial no Escolarizada.
Aunque la comunidad no continúe se debe realizar la cuarta reunión con todos los aspectos implicados en su realización.
Las reuniones de autodiagnóstico en la comunidad deben ser aprovechadas para potenciar la difusión, lograr la participación comunitaria e identificación con los objetivos y el posicionamiento del Programa.
(Ver el cuadro de la página siguiente)

 


 

¿Cómo hacer la reunión de autodiagnóstico?

Antes del inicio de la reunión, el promotor educativo y el supervisor de módulo definen claramente los objetivos que pretenden alcanzar con el autodiagnóstico; recuerda qué localidades continúan, el propósito de la reunión de autodiagnóstico varía de acuerdo al cuadro de la página anterior; para ello analizarán la situación a través de las siguientes preguntas:
¿Qué queremos hacer?
¿Cómo lo hacemos?
¿Con quiénes?
¿Por qué y para qué necesitamos realizarlo?

Elegir a los posibles participantes en esta reunión:
• Informantes clave (autoridades, líderes y representantes de instituciones y organismos civiles), identificados en la cédula comunitaria e institucional.
• Familias con niños y niñas de cero a cuatro años de edad, posibles participantes en el grupo del Programa.
• Otros miembros de la comunidad interesados en el desarrollo de los niños pequeños.
• En las localidades que continúan, es primordial que acudan adultos que han participado en las sesiones de manera permanente, con la intención de que expresen sus experiencias a las personas reunidas; de ser posible, que muestren, a través de una actividad, lo que hacen con sus hijos y de qué forma les ayudó el Programa a fortalecer sus prácticas de crianza.
• Al establecer fecha y lugar de la reunión, los coordinadores de zona y supervisores de módulo deberán asegurarse de contar con un espacio adecuado para el número de personas que piensan convocar, coordinándose para conseguir o trasladar los insumos necesarios, que son: televisión, video, proyector, sillas, mesas, etc.
• Invitar a los participantes.
• Difundir, en el ámbito comunitario, el objetivo de la reunión, con la finalidad de asegurar que asistirá un número suficiente y representativo de personas de la comunidad.
Se sugiere que los asistentes no excedan de veinte, en el entendido de ser éste un número óptimo de personas para realizar el autodiagnóstico.
Considerando todos los aspectos anteriores, la reunión se estructurará conforme a los momentos que ya han sido definidos para las sesiones con padres de familia y cuidadores.
Recomendamos basarse en las características de las personas de la comunidad con la finalidad de que se sientan cómodas y se logre un ambiente participativo.

Momento de reflexión
Utilizando algún recurso didáctico que estimule la expresión de ideas, por ejemplo el teatro, guiñoles, marionetas, títeres, papelógrafos, etc., se propone reflexionar:
• Sobre la importancia de la atención a la primera infancia.
• Sobre las características comunitarias y familiares que favorecen el desarrollo de los niños y las niñas de cero a cuatro años de edad. Cuáles son los espacios donde conviven niños y adultos, dónde habitan las familias de la comunidad, y cómo están constituidas; a qué se dedican en sus ratos de ocio, dónde se reúnen los adultos, cuáles son los espacios públicos, qué instituciones se encuentran presentes en la comunidad, quiénes pueden incorporarse a las sesiones; y así todos los aspectos que te permitan caracterizar la situación en la que viven los niños de la comunidad.

Momento de compartir Ideas
Para este momento se retoman las ideas sobre las que reflexionaron los participantes y se les presentan las opciones de atención para los niños y las niñas de cero a cuatro años de edad. Iniciamos con la presentación del objetivo de la reunión, describiendo a través de apoyos didácticos (rotafolios, carteles, televisión, equipo de sonido, video del Programa, volantes, etc.) qué es el Programa de Educación Inicial no Escolarizada del Conafe; qué beneficios se obtienen a través de él, cómo trabajamos en las comunidades, quiénes pueden participar y explicar que al momento de integrarse se requiere que los participantes proporcionen datos de ellos y de los niños de cero de cuatro años de edad, tales como curp, fecha de nacimiento y escolaridad. Se sugiere que se invite a los representantes institucionales, si se encuentran presentes en la reunión, a compartir información y comentarios sobre sus programas de atención.

Momento de poner en práctica
Para este momento se les pide que comenten acerca de lo reflexionado anteriormente, qué les pareció la experiencia, qué opinan, cómo se sienten, qué consideran que el Programa les pueda aportar y qué podemos hacer por las familias y los niños de cero a cuatro años de edad de la comunidad. Se sugiere pedir a las familias que esto lo expresen en dibujos, maquetas y periódicos murales, entre otros  medios, además de realizar actividades con los niños asistentes.
De ser posible aplicar actividades entre adulto y niño.

Cierre
Se establecerán actividades en la comunidad para la difusión del Programa y se extenderá la invitación a otras posibles familias para participar en él. El promotor educativo hace un registro de los asistentes a la reunión.
Los datos obtenidos en esta fase se utilizan como insumo para la reunión de preparación inicial, con la finalidad de dar mayor coherencia a la caracterización de la comunidad que atenderemos. Para ello se sugiere que el coordinador de zona con los supervisores de módulo sistematicen la información conforme a bloques de interés del Programa, por ejemplo: necesidades y problemáticas relacionadas con la población objetivo del Programa, organizaciones e instituciones con presencia en la comunidad, características de las familias y de los niños, agregando otros conceptos que se consideren pertinentes.

Ejemplo de una planeación para la primera reunión de autodiagnóstico

Objetivos de la reunión.

Que las personas de la comunidad:

• Conozcan el servicio que ofrece Educación Inicial no Escolarizada e identifiquen actividades con las que pueden contribuir al desarrollo de los niños.
• Identifiquen las fortalezas y áreas de oportunidad que tienen en la crianza de los niños, así como la manera de contribuir al mejoramiento de las prácticas a partir del reconocimiento y de la información que proporcione Educación Inicial no Escolarizada en su comunidad. Brevemente, el facilitador agradecerá a los asistentes su participación en esta reunión y les informará sobre el objetivo que persigue y los resultados que se esperan al finalizarla.

Momento de reflexión
El responsable del grupo invitará a los participantes a conformar equipos de cuatro o cinco personas y les entregará una o dos tarjetas con imágenes o dibujos que reflejan una acción de la vida cotidiana; las tarjetas tendrán una oración o frase que represente a la imagen y que tenga relación con indicadores de algunas competencias (alguna actividad que realicen el adulto y el niño, por ejemplo un bebé gateando cerca de la estufa y el cuidador a espaldas, un niño de dos años caminando fuera de su casa, etc.). Se indicará a los equipos que de acuerdo a la imagen que tienen, la revisen, platiquen y expresen posteriormente todas aquellas situaciones, actividades  juegos que realizan para favorecer el desarrollo del niño. El responsable del grupo se acercará a los equipos para precisar los comentarios de acuerdo a la tarjeta que tienen, por ejemplo, al equipo que tenga la tarjeta con la imagen “previene accidentes dentro de casa” se le hará notar aquellos espacios seguros dentro de casa, así como aquellos que no son seguros.
Una vez que los equipos concluyeron se les invitará a compartir en forma voluntaria sus comentarios, mientras el responsable del grupo toma nota, y enfatizará a partir de allí el papel que juegan los cuidadores en la crianza de los niños y cómo Educación Inicial no Escolarizada contribuye al fortalecimiento de las familias. A continuación,se mostrará el objetivo y el enfoque del Programa, la forma como se participa en las sesiones y lo que se necesita para acudir a las sesiones. Para hacerlo visual y comprensible, el responsable del grupo se apoyará en tres grandes imágene  o dibujos (media cartulina).

Momento de compartir ideas
Posteriormente, se narrará una historia inventada o consultada en un libro, previamente preparada, en la que se refleje la preocupación que tienen los adultos por la crianza de los niños, así como la participación de instituciones en la localidad y lo que hace ésta para ayudar a los niños en su desarrollo. El grupo participa durante la narración de la historia con carteles previamente elaborados, que van presentando de acuerdo a como se narra la historia. Después el responsable del grupo se apoya con preguntas guías para generar la participación de las personas de acuerdo a la historia narrada:
• ¿Qué similitudes tiene esta historia con lo que ocurre en la comunidad?
• ¿Qué hacen las familias de la comunidad para generar confianza en los niños?
• ¿Cómo participan las instituciones educativas y de salud de la comunidad para generar prácticas de cuidado en el niño?
Mientras las personas dan sus respuestas a las preguntas anteriores, se irán anotando, a la vista de todos, en forma de ideas principales.
El facilitador retomará algunos comentarios y enfatizará que todo aquello que las familias hacen por sus hijos, lo pueden compartir y enriquecer, si acuden a las sesiones de Educación Inicial durante el ciclo.

Momento de poner en práctica
El facilitador tendrá juguetes de estimulación “preelaborados” (tomados del manual “Yo corto, tú pegas, ellos juegan”, del libro “Basurarte” o de su creatividad), e invitará a los participantes a que en equipos y por rangos de edad de los niños, elaboren un juguete, con la finalidad de que se den cuenta de que en el Programa también harán cosas por ellos.
Al finalizar la elaboración de los juguetes, se explicará brevemente la forma en que un juguete estimula el desarrollo del niño y que en casa se pueden aprovechar los recursos disponibles para seguir fortaleciendo las competencias del niño.
Momento de cierre
El facilitador preguntará a las personas reunidas lo siguiente:
¿Qué les pareció la reunión?
¿Qué les agradó?
¿De qué forma podríamos invitar a otros adultos?
¿Cómo podemos hacer para que la gente participe en el Programa?
Como una forma de reafirmar el compromiso con las personas que asisten a las sesiones, se les mostrará el material que tendrán en sus manos para revisar los avances que tiene el niño con respecto a las competencias que van adquiriendo de acuerdo a su edad.
Este ejemplo de planeación es sólo una guía para que la organices; recuerda poner en práctica tu creatividad, entusiasmo e insumos disponibles.
Esto te permitirá obtener información para que posteriormente la trabajes en las sesiones.
Aspectos que se deben tomar en cuenta en la preparación de la reunión de autodiagnóstico para la obtención de las necesidades formativas de los adultos, madres de familia y niños. Los niños necesitan materiales que puedan explorar con todos sus sentidos y sin riesgo, objetos que puedan sostener, trepar, agitar, tirar, probar, dejar caer, desarmar y volver a armar. Pueden ser objetos de la vida diaria, de bajo costo, los juguetes comerciales:
• Tapas de botella para clasificar, apilar, contar y hacer diseños.
• Botellas plásticas para llenar y hacer agitadores o cortar y usar para botar agua o arena.
• Restos de tela para hacer muñecas, bolsas rellenas con semillas y juguetes para arrojar.
• Cajas vacías de alimentos para hacer bloques y construir torres.
• Latas para pintar y clasificar por tamaño y color.
• Ropa vieja para usar como vestuario o recortar.
• Tubos de papel higiénico para recortar diferentes medidas, para pintar, ordenar y usar en trabajos de artesanía.
• Carretes de hilo para contar, ordenar y delinear formas.
• Cartón grueso para recortar y usar como tablas para enhebrar y como rompecabezas.
• Mazorcas para pintar con barniz y recortar de diferentes medidas para clasificar y hacer diseños.
• Trapeadores, escobas, baldes, utensilios de cocina como cucharas, platos, vasos, etc., y tijeras de punta redonda.
• Arcilla, pintura, pasta, arena, masa, jabón y agua.
Hay que tener en cuenta que los niños aprenden mejor de su propia experiencia y que en sus necesidades de aprendizaje, necesitan cambiar a medida que avanza en las distintas etapas de su desarrollo.
Los adultos, junto con el responsable de la reunión, deberán crear el espacio para que los niños aprendan jugando y fortalezcan sus competencias; asimismo deben establecer las condiciones para que haya una interacción social positiva.

Antes de la reunión de autodiagnóstico
1. Identificar, en lo posible, las edades de los niños y niñas que estarán presentes en la reunión.
2. Colocar en una hoja de papel una lista con las edades de los niños (si lo crees prudente escribe los nombres)
3. Revisa, de acuerdo a la edad de los niños, en la Antología de Apoyo, las competencias y lee las características, los indicadores y subámbito; recuerda que esta lectura previa te permitirá tener un panorama amplio de lo que se espera que el niño haga a cierta edad.
4. Ten presente que puedes orientar mejor la reunión si conoces las prácticas de crianza de los adultos de la localidad.
5. De acuerdo a lo revisado en los puntos 2 y 3, planea actividades que permitan a los niños y a sus mamás interactuar, es decir: conversar, jugar, escuchar, manipular, tocar, etc. Las actividades que planees pueden realizarse considerando al niño solo o en compañía de otros niños o adultos.
6. Prepara material que pueda ser fácil de manipular, tocar, chupar y que no implique un riesgo para los niños. Estos materiales pueden ser: sonajas, dados, carros, pelotas, etc.

Durante la reunión de autodiagnóstico
7. Dar libertad a los niños para que, según sus intereses, interactúen con el material de su agrado o realicen las actividades propuestas. Recuerda que los adultos deben participar en las actividades con los niños y es mejor que te involucres, de esta manera los motivas y puedes ayudarles en la realización de las actividades.
8. En este momento puedes observar y detectar las competencias de los niños de acuerdo a su edad. Registra comportamientos como: se inquieta o llora cuando se le quita un juguete que le gusta, llora o se enoja cuando no puede empezar o tiene que suspender la actividad que eligió, juega en confianza con personas y niños cercanos, expresa lo que no le gusta con gritos o golpes, explora los objetos a su alcance y voltea para ver a su mamá, etc.
9. Toma notas de acuerdo a lo que consideres te puede ser útil para lo que posteriormente será el contenido de las sesiones.
10. Mientras estás en los equipos ayudando a los participantes, dialoga con los adultos acerca de las actividades cotidianas que realizan los niños y que al pequeño le agradan y obtén información al respecto. Se sugiere que el diálogo no se convierta en un interrogatorio que cause incomodidad. La información obtenida permitirá tener conocimiento de lo que al niño le atrae.
11. La información que se obtenga será de utilidad para saber qué habilidades, conocimientos, valores y actitudes han desarrollado los niños.
12. De acuerdo a la lista de las edades de los niños, anota los resultados de la observación y los comentarios de los adultos. Esto permitirá tener un panorama general de las competencias que cada niño tiene con respecto a su edad y lo que le es posible hacer.
13. Comparte con los adultos tus anotaciones y pide que externen qué han hecho para favorecer las competencias de sus hijos: Por ejemplo, gatear, caminar, balbucear, hablar, reír, jugar, correr, pintar, clasificar, etc. (autodiagnóstico
de los participantes).
14. Anota los comentarios que hagan e intenta clasificarlos en fortalezas y áreas de oportunidad.
15. Comparte con el grupo algunos ejemplos de la lectura previa que hiciste con respecto a las competencias, indicadores, subámbito y procura que el grupo se dé cuenta de lo que hace falta hacer con los niños de la localidad.
16. Es momento de hacerles la invitación para que se incorporen al grupo de educación inicial y motivar su interés expresándoles que en las sesiones encontrarán respuestas sobre cómo estimular el desarrollo de sus hijos y que los adultos, las familias y la comunidad puede hacer acciones en beneficio de la niñez.

Después de la reunión de autodiagnóstico
17. En casa organiza tus anotaciones y los comentarios que los participantes expresaron. Enseguida revisa las competencias e indicadores de los adultos, de los niños y los subámbitos y ejes con los cuales consideres que tienen relación.
18. A un lado de las competencias que seleccionaste, coloca las principales características y habilidades personales identificadas en los niños que estuvieron en la reunión. Esta información la puedes obtener del registro de observación.
19. Compara lo que dice la competencia y sus indicadores con la información que obtuviste. Esta comparación permite tener un balance de cómo se encuentran los niños del grupo que se atenderá posteriormente. Es momento de pensar en actividades, estrategias, juegos, etc., que permitan favorecer sus competencias.
Las actividades que planees tendrán mayor efecto en los adultos y niños, ya que estarán diseñadas de acuerdo con lo que detectaste en la reunión de autodiagnóstico.
20. Es importante que en las primeras sesiones muestres a los adultos las competencias que detectaste al contrastar tus anotaciones de la reunión de autodiagnóstico con el mapa de competencias y que así identifiquen la meta que deben alcanzar con sus hijos en las siguientes sesiones. En este momento se despierta el interés de los adultos por trabajar con sus propias competencias para apoyar el desarrollo de sus hijos.

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