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Fase de Evaluación

La evaluación es un proceso permanente e intencionado que forma parte de la operación del Programa para la comprensión y mejoramiento de las acciones.
La evaluación es un momento para hacer un “alto en el camino” y poder valorar ¿Qué es lo que hemos hecho? ¿Cómo lo hemos hecho? ¿Qué hemos aprendido de esta experiencia? ¿Qué podemos fortalecer?
La evaluación tiene las siguientes características:
• Favorece la identificación de logros y la detección de acciones que se requieren mejorar.
• Retroalimenta las actividades de los agentes educativos.
• Permite presentar resultados concretos del Programa al concluir el ciclo.
• Favorece la toma de decisiones.
• Genera análisis y reflexión sobre las prácticas de los agentes educativos.
En ningún momento debe entenderse como una actividad de control asociada a la búsqueda de “errores” para censurar el desempeño o imponer sanciones, tampoco es una rendición de cuentas; más bien, es un proceso de reflexión de las prácticas que se realizan.
Podemos evaluar los objetivos que nos proponemos alcanzar, las actividades que realizamos, o bien los resultados obtenidos.
Es importante resaltar que la evaluación se centra en las actividades que se ejecutan durante la implementación de las fases del Programa; esto permite obtener e interpretar información no sólo sobre el resultado, sino también de los procesos realizados, de esta manera se pueden tomar decisiones para mejorar la operación del Programa.
Los propósitos de la evaluación son:
• Retroalimentar permanentemente a los agentes educativos acerca del desarrollo de las fases y procesos del Programa.
• Identificar las competencias que han desarrollado la cadena operativa, adultos, cuidadores y niños.
• Detectar el avance en el logro de los objetivos del Programa.
• Planear nuevas acciones tomando en cuenta los aprendizajes desarrollados.
En el Programa, las acciones de evaluación están dirigidas a reconstruir las experiencias vividas, reflexionar sobre ellas e interpretarlas para identificar fortalezas y áreas de oportunidad, y tomar decisiones para mejorar. Para ello es importante promover que los agentes educativos aprendan a regular sus propios procesos de enseñanza aprendizaje y se autoevalúen. Esta capacidad se desarrolla a partir de lo que llamamos una evaluación formadora.
Esta forma de evaluación está dirigida a que los participantes se apropien de los objetivos de trabajo, indicadores y mecanismos de evaluación, por lo tanto no corresponde a una sola persona ser el agente evaluador y quien regule esta práctica, sino que todos los participantes se autoevalúan y evalúan con los demás ya que todos son responsables para tomar decisiones.
Para que la evaluación funcione como una herramienta debe cumplir con tres
funciones:
Formadora de competencias: permite a los participantes tomar conciencia de cómo, donde, con qué, con quién y para qué aprenden.
Como detección de áreas de mejora: permite a los participantes reconocer la permanencia de situaciones problemáticas, con el fin de desarrollar nuevas estrategias.
Como mediadora del proceso enseñanza-aprendizaje: favorece que los participantes reconozcan los resultados, se retroalimenten y enriquezcan su práctica educativa.

Para lograr que la evaluación cumpla con estas funciones, cada agente educativo debe participar en los siguientes procedimientos:
Autoevaluación: valoración que realiza una persona sobre su propia acción o aprendizaje
Coevaluación: valoración mutua del desempeño entre los participantes, que inicia cuando uno de ellos retroalimenta al otro, y viceversa.
Evaluación grupal: la evaluación grupal es recíproca y participan todas las personas involucradas en la experiencia para lograr el mejoramiento y la calidad de su desempeño personal y del grupo.
Es necesario que todo proceso de evaluación incluya indicadores para observar. Por ejemplo, para evaluar los resultados de las sesiones contamos con los mapas de competencias que nos permiten valorar el avance en el desarrollo de las mismas en la cadena operativa en los adultos, cuidadores y niños.
Es recomendable que para evaluar las otras fases también se establezcan indicadores por observar.

Evaluación de las competencias de adultos y niños
Las estrategias y acciones de cada fase
convergen en el desarrollo de competencias,
la sesión es el espacio propicio que
nos permite valorar el avance alcanzado.
Se debe fomentar la autoevaluación
de los adultos, específicamente durante
el cierre de la sesión. El instrumento que
se propone para hacerlo es el de planeación,
seguimiento y evaluación de competencias
(Anexo C) u otro que utilices. Lo
que debemos evaluar principalmente son
los planes de mejora de los adultos con las
siguientes columnas:
• Aprendizajes de la sesión.
• Idea para probar en casa.
• Plan de mejora.
• Logros obtenidos.
• Qué me ayudó a lograrlo.
• Qué hizo que no mejorara del todo.

Para el uso óptimo de este instrumento, se requiere que estén agregadas las necesidades, competencias e indicadores de adultos y niños. Esto permitirá a los participantes y al promotor enfocarse en lo que van a desarrollar.

• En el momento de la sesión en el que se pregunta acerca de los aprendizajes adquiridos, se deben hacer preguntas que le permitan a cada participante identificar información que le sea de utilidad para fortalecer la competencia de él y del niño. Por ejemplo, ¿qué de lo aprendido hoy te ayudaría para mejorar como cuidador?

Se requiere que el promotor conozca la o las competencias que los adultos quieren mejorar, para que oriente al grupo con preguntas más específicas si es necesario.
• En la columna idea para probar en casa, cada participante elige una actividad
realizada en la sesión o similar, para que la aplique directamente con el niño durante la semana. La actividad debe ser sencilla, fácil de lograr; incluso puedes preguntarle al adulto a qué hora va a realizarla, con la intención de que visualice el momento propicio. Esto ayuda a que en evaluaciones posteriores no respondan “que no tuvieron tiempo para hacerlo”. Ejemplo: ¿estás seguro de que a esa hora el niño no se quedará dormido antes de realizar la actividad? No olvides que la idea para probar en casa es un compromiso que asume el cuidador y no una tarea impuesta por el promotor. La idea por probar debe ser individual y que responda a la edad del niño.
• No debes perder de vista que el plan de mejora está formado por las competencias y actividades que el cuidador ha planeado para fortalecer sus prácticas de crianza (por eso el nombre de plan de mejora); en la columna plan de mejora, se registrarán actividades que ayudarán a lograrlo. Estas actividades serán más completas, porque deberán incluir las competencias ya mencionadas de adultos y niños, la participación de otros miembros de la familia y el contexto donde viven. Esto permitirá tener un desarrollo integral de los niños, propiciando cambios significativos en la familia, a pesar de que no asistan a las sesiones.
• Apóyate en preguntas como: ¿Qué actividades van a realizar en tu casa? ¿Quiénes te van a ayudar? ¿Cómo te van a ayudar? ¿En esa actividad que sugieres te ayudará la familia a realizarla? ¿En que lugares de la comunidad puedes hacer esta actividad? En general, es difícil que las personas reconozcan lo que necesitan cambiar, por este motivo deberás tener cuidado con las siguientes conductas:
• Cuando un participante dice su aprendizaje, otros repiten lo mismo. Orienta a cada uno hacia su competencia registrada en el diagnóstico.
• Le llamó la atención alguna actividad realizada en la sesión, más que la información generada por el grupo. Ubícalo en los subámbitos trabajados.
• Puede mencionar un aprendizaje sin relación con el subámbito trabajado. Igualmente procura que se relacione con la competencia por desarrollar. Algunas estrategias que pueden ayudarte son las siguientes:
• Si los participantes de tu grupo pueden escribir, utiliza pequeñas tarjetas para que registren sus aprendizajes. No es importante cómo lo escriben, sino lo que escriben y que sea claro para ti. En caso de no entenderlo pregúntales qué es lo que quieren decir.
• Puedes utilizar dibujos para representar los aprendizajes. Esto requerirá un esfuerzo mayor, porque implica interpretar la imagen. Posteriormente a esto deberás escribirlo en el Instrumento de seguimiento y evaluación de competencias.
• Prepara algunas imágenes que ayuden a los adultos a identificar las competencias que se van a desarrollar.
• Orienta a los adultos hacia el reconocimiento de sus propios aprendizajes sin presionarlos.
Es importante que los adultos adquieran e identifiquen sus aprendizajes (conocimientos), propongan y realicen actividades (habilidades y actitudes), y compartan con otros miembros de su familia y la comunidad lo aprendido (valores) que en conjunto ponen de manifiesto los avances en sus competencias.

Evaluación grupal de los planes de mejora
En el Programa hay un espacio dedicado a realizar la evaluación en grupo, la sesión de seguimiento y evaluación de competencias. A esta sesión en ocasiones no asiste la mayoría de los adultos. Esto sucede posiblemente por la forma en que se realiza.
Este “alto en el camino” se propone para que el grupo reflexione sobre sus avances en el desarrollo de competencias, el impacto en las prácticas de crianza y aquello que le falta por hacer, para decidir hacia dónde encauzar el trabajo que se realiza en las sesiones; para darse cuenta si han influido el espacio de trabajo, los horarios, la dinámica de las sesiones, la participación de la comunidad, acciones de comunicación, entre otras. Puedes realizarla cada dos meses o cuando lo consideres necesario, y debes utilizar todos los instrumentos de evaluación y autoevaluación que obtengas durante el periodo.

Antes de la sesión

• Relaciona por cada adulto participante a competencia que él y su hijo han trabajado durante este tiempo.
• Junta las actividades propuestas para “fortalecer sus prácticas de crianza”
(columna plan de mejora) de todos los instrumentos que tengas, con la intención de analizarlos, así como los logros identificados, y plantea preguntas que te lleven a identificar lo aprendido.

Durante la sesión

• Invita a que cada participante se enfoque en las competencias que se propuso desarrollar en el niño y en él mismo; muéstrale todas las actividades que propusieron realizar en compañía de su familia para lograr cambios.
• Dales un tiempo para que reflexionen sobre lo realizado
• Posteriormente, invítalos a que sean ellos los que identifiquen logros en los niños: ¿Qué cambios has observado en el niño? Toma nota de los comentarios que se hagan en la columna logros obtenidos.
• Motívalos a que identifiquen los cambios en sus prácticas de crianza que ellos y otros familiares han tenido, estos cambios seguramente han impactado en los cambios observados en el niño. Toma nota en la columna logros obtenidos.

Si lo necesitas, anexa una columna para los logros de los niños y otra para logros de los adultos, lo importante es que puedas registrarlos.

• El promotor educativo y otros miembros del grupo pueden complementar los logros observados en las sesiones y en las visitas domiciliarias. Recuerda las características de la retroalimentación señalada en la fase de asesoría y seguimiento.
• La columna qué me ayudó a lograrlo, es útil para que los participantes puedan identificar qué competencias les han ayudado: control de emociones, formas de decir las cosas, etc. Además de reconocer qué miembros de la familia les han ayudado. Es decir, las fortalezas.
• La columna qué hizo que no mejorara del todo, debe ayudar a identificar lo que falta por hacer para lograr las competencias, en el contexto donde se desenvuelven, con los materiales usados, etc. Respuestas como “no tuve tiempo”, o “no le eché ganas” no dan mucha información sobre las cosas que se tienen que mejorar. Es decir, áreas de oportunidad.
• Finalmente en la columna sugerencias, invita a los miembros del grupo a que den propuestas de otras actividades que han realizado, o también de cómo puede comenzar a incluir a otros miembros de su familia en este proyecto de mejora.

Al término de la sesión

• Analiza e interpreta la información contenida en el instrumento. Confronta las competencias y sus indicadores que se habían identificado para mejorar, contra los logros mencionados. Revisa qué cosas impidieron que no se lograran del todo. De esta manera podrás identificar nuevos indicadores por desarrollar o nuevas competencias.
• Registra en tu libreta cuáles son las fortalezas del grupo para que te sirvan de apoyo para el logro de nuevos objetivos.
• Establece dónde continuar el trabajo del grupo:
    ■ Quiénes continuarán con la misma competencia e indicadores.
    ■ Quiénes continuarán con la misma competencia y otros indicadores.
    ■ Quiénes empezarán una nueva competencia.
    ■ Qué nuevas estrategias podrán utilizarse para los trabajos futuros.
    ■ Da a conocer los resultados de la interpretación al grupo para que sean corresponsables de éstos.
    ■ Motiva al grupo para que en las reuniones de autodiagnóstico den a conocer a la comunidad los logros avances obtenidos.
Es importante recordar que no es suficiente evaluar en este momento; si es necesario complementa los esfuerzos con actividades de seguimiento en casa (véase propuesta de visita domiciliaria).
Para el desarrollo de la sesión de seguimiento y evaluación de competencias no es necesario utilizar únicamente el formato de columnas, intenta otras posibilidades, por ejemplo, que cada adulto participante elabore una maceta donde los avances de los niños serán las flores que se van agregando (una flor por cada logro), los tallos de las flores serán las competencias desarrolladas de los adultos y la maceta, representarán a las personas o situaciones que ayudaron a tener estos resultados. Si es necesario, organiza actividades a manera de miniolimpiadas (actividades prácticas o juegos donde los adultos participantes y los niños pongan en acción las competencias e indicadores que se están evaluando; los resultados se comentarán con el grupo. Posteriormente se registran en el instrumento de evaluación los logros obtenidos, lo que ayudó a lograrlo y lo que impidió que mejorara.
Si el promotor ha encontrado otras actividades para evaluar, serán de utilidad si proporcionan información similar a la propuesta en esta guía.

La sesión de evaluación final del trabajo con familias

Éste es el último momento del ciclo operativo donde el grupo valora los resultados de ocho meses de trabajo. Utiliza la información lograda en las evaluaciones parciales para que todos identifiquen los logros del grupo y del promotor; los cambios en la atención de los niños; las competencias desarrolladas y por desarrollar en adultos y niños.
Esta información puede ser utilizada para la cuarta reunión de autodiagnóstico con la finalidad de informar sobre los logros y alcances, dar a conocer los beneficios y motivar a nuevos padres y cuidadores a participar en el Programa, además de proyectar lo que se realizará durante el periodo en el que no hay sesiones.

La autoevaluación del promotor

Al término de cada sesión es indispensable que el promotor evalúe su trabajo a partir de una autoevaluación, dado que permite mirar hacia nuestro plan de mejora y medir el desarrollo de nuestras competencias. Es recomendable que se realice lo más pronto posible.
• Para evaluar el logro de los objetivos, utiliza la información registrada en el instrumento de evaluación en las columnas aprendizajes, ideas por probar en casa, actividades para el plan de mejora. Las respuestas generadas por los adultos ayudarán al promotor a validar el alcance del objetivo.
• El desempeño del promotor para conducir la sesión se debe evaluar desde el punto de vista de las competencias personales y sociales, y las de intervención didáctica: tono de voz, uso de materiales, control del grupo, clima socioemocional, manejo de técnicas y uso del espacio.
Evaluar tu desempeño desde las competencias, te ayudará a identificar fortalezas y áreas de oportunidad para aprovecharlas en tu plan de mejora y, como consecuencia, fortalecerás tu desempeño en otras sesiones, y otros agentes educativos podrán retroalimentar tu práctica.
Lo que menos me gustó al conducir la sesión. Cuida de no registrar información referente a la asistencia del grupo (“no vinieron todos”). Aprovecha este espacio para identificar la actividad, información, preguntas, dudas o aquello que no te fue posible resolver en el momento de estar frente el grupo.
Te ayudará a identificar qué necesitas saber para reforzar contenidos; qué técnicas requieres aprender o implementar nuevas, e incluso, aprender a administrar mejor el tiempo y las participaciones para mejorar la planeación y ejecución que haces de cada sesión.
La participación de los asistentes fue. Registra en este espacio qué tanto respondieron a las indicaciones; a las preguntas realizadas; a los comentarios de otros. No se debe confundir la participación con la asistencia, porque podrían asistir veinte personas a la sesión y no “participar” en los juegos y técnicas, y solamente una o dos comparten sus experiencias.
Esta información te ayudará a identificar si debes modificar: tu forma de trabajo; cómo identificas y planteas las ideas principales; la selección de técnicas; la elaboración de preguntas; los materiales que utilizarás; la selección de los subámbitos; y que las competencias que debes fortalecer o desarrollar respondan a las necesidades del grupo.
Todo esto te será de utilidad para mejorar poco a poco tu planeación y ejecución.

Evaluación de los eventos de formación y reuniones de trabajo

La evaluación en estos espacios debe tener la utilidad de identificar:
• Logros de objetivos.
• Dificultades que se han presentado.
• El seguimiento de los planes de mejora de los agentes educativos (cómo van desarrollándose).
• Qué competencias se requiere trabajar.
• Nuevas formas de abordar las sesiones.
• Acuerdos para la formación de los agentes educativos.
Es necesario utilizar los instrumentos de evaluación, las autoevaluaciones de los promotores, los registros de observación y aquellos otros que se utilicen para identificar el desarrollo de competencias en los agentes educativos y niños.
No es un espacio para señalar quién han cumplido o no, quién lo hace como está escrito o cómo lo dijo alguien, tampoco se trata de señalar “lo que tenemos que hacer”. La evaluación consiste en relacionar los diferentes instrumentos aquí planteados con la finalidad de retroalimentar y reorientar las acciones a partir de las características y necesidades de cada uno de los involucrados en los procesos y espacios formativos.

Evaluación de los planes de trabajo

El plan de trabajo contiene las acciones por realizar en el ciclo operativo, la evaluación debe centrarse en los indicadores cuantitativos o cualitativos específicos propuestos
por los miembros del equipo.
La intención es valorar si los resultados son los esperados, en los tiempos programados y con las estrategias señaladas.
Se deben programar dentro del plan de trabajo periodos para esta evaluación.
La información generada en esta evaluación deberá convertirse en un insumo para tomar decisiones sobre las situaciones o circunstancias que se deben cambiar, cuáles mantener y cuáles mejorar. “Aprender de la experiencia”.

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